27 ene. 2014

La fuente Du Val D'Osne del Parque Lezama



(De  Miguel Ruffo)

Retornamos al Parque Lezama esta vez para referirnos a su arte fontanero representado por su fuente  Du Val D’Osne. A mediados del siglo XIX  “nuestra naciente economía no podía permitirse el lujo de comprar mármoles o bronces originales por lo elevado de sus precios. Por lo tanto se recurrió a los servicios de una importante fundición francesa, Du Val D’Osne, que ofrecía a buenos precios fuentes realizadas en hierro fundido patinado, compuestas por figuras alegóricas y variados elementos decorativos. […] Dos de esas fuentes se instalaron en la Plaza de la Victoria el 25 de mayo de 1868. En la actualidad ambas están colocadas sobre la avenida 9 de julio, en la intersección de la avenida Córdoba. […] En el caso de la fuente que nos ocupa […] tenemos dos esculturas: Neptuno joven y una Náyade. Ambas figuras están delicadamente realizadas con sus torsos desnudos. Sus rostros inexpresivos responden a los cánones de ‘Belleza Ideal’ de la cultura clásica. […] Esta fuente se habría instalado aproximadamente en 1931, oportunidad en que se quitaron las verjas artísticas que rodeaban los jardines privados de la residencia (de los Lezama)…” (1)
Tenemos pues una representación de Poseidón (Neptuno entre los romanos). El dios griego Posidón era el dios del mar y más antiguamente el dios de las aguas en general, fueran éstas o no de carácter marítimo. De manera que Poseidón se manifestaba en el mar, los ríos, lagos y también en las aguas procedentes de las lluvias. Tenía como atributo el tridente y con él se asociaban los maremotos y terremotos, todo lo que sacudía a la tierra con sus secuelas de calamidades. A Poseidón se le asociaban también los caballos y los delfines. Había competido con Atenea por el patrocinio de la ciudad de Atenas. Mientras ésta había ofrecido el olivo, Poseidón hizo lo propio con el caballo. Ganó Atenea. Y esta parte de los mitos griegos viene a cuento porque en el Parque Lezama también contamos con una escultura de Atenea. Recordamos que en estas páginas hemos hablado de los sistemas semióticos que se construyen en los espacios públicos. A la escultura de Poseidón la asociamos con la de Atenea como signos que remiten a los orígenes de Atenas; recordemos que el Parque Lezama como parque fundacional de la ciudad de Buenos Aires conecta los orígenes de ésta con los de Atenas y Roma. Pero volvamos a las aguas porque ellas nos permiten establecer otra relación semiótica. Tenemos en Poseidón a su dios y en el monumento a la Cordialidad Internacional, que también forma parte del patrimonio escultórico del parque, una representación que semeja una nao y las embarcaciones se desplazan en el agua. Y si esto es válido para el presente del parque, también lo es para la historia de la zona. En efecto, la fuente Du Val D’Osne se encuentra instalada en la parte del parque que da a la intersección de la calle Brasil con la avenida Paseo Colón. ¿Y dónde está el agua en este “mar de cemento”? No existe en el hoy, pero sí en el ayer, ya que el Río de la Plata, llegaba hasta lo que hoy es la avenida Paseo Colón. Es como si la escultura de Poseidón estuviese custodiando sus antiguos dominios: en este caso las aguas del río. En la fuente tenemos agua y ella nos permite otra conexión simbólica: la de vincularla con la Loba Romana, ya que esta escultura tiene dos vertederos de de agua, aunque hoy no funcionen y si se trata de lo que hemos perdido en el hoy, recordemos que el monumento a Pedro de Mendoza también disponía de una fuente. Así el arte fontanero del Parque Lezama enlazaba a Buenos Aires con Atenas y Roma, como un sistema de significados construidos a partir del agua: el Egeo, el Tíber, el Río de la Plata, en suma: el Parque Fundacional relacionando las ciudades por medio del agua. Y no olvidemos a Montevideo porque fue esta ciudad la que obsequió a Buenos Aires, el monumento a la Cordialidad Internacional, que también tenía su espejo de agua.
En cuanto a la náyade era una ninfa de agua dulce como lo son las aguas del Plata. En suma la fuente Du Val D’Osne del Parque Lezama nos permite trazar juegos de significados entre sus monumentos –en este caso sus fuentes– que apuntan a lo que siempre decimos: el Parque Lezama es el parque fundacional de la Ciudad de Buenos Aires.
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Notas:

(1) MAGAZ, María del Carmen y AREVALO, María Beatriz; “Historia de los Monumentos y Esculturas de Buenos Aires”, MCBA, Bs As, 1985, pp 153-154.

Fotografía: La fuente Du Val D`Osne en el Parque Lezama, en la esquina de Brasil y Paseo Colón.
Nota tomada del periódico Desde Boedo.