9 abr. 2014

Clemente

 


(De Néstor Gustavo Giunta)

Clemente es un extraño personaje que, con el tiempo, se convirtió en un clásico de la historieta argentina. Fue creado por Caloi (Carlos Loiseau) en el año 1973, e hizo reír a los lectores del diario “Clarín”, desde la contratapa del mismo, a lo largo de más de 40 años. Físicamente es una criatura de una especie indefinible, algo así como una especie de pájaro a rayas, con trompa en lugar de pico (aunque originalmente lo tenía), sin alas ni manos, pero que puede volar. Su manjar preferido son las aceitunas, aunque generalmente no son unas aceitunas comunes, sino unas que hablan, se le escapan, y amenazan con suicidarse. “Clemente es un personaje del absurdo, pero no tiene lugar en la escala zoológica”, contó Caloi en una entrevista. El personaje de Clemente es, sin lugar a dudas, el crítico político y económico de las tiras por excelencia. Sus comentarios y conclusiones responden a la realidad social, política y económica del país con un tono sarcástico e irónico, y suele burlarse de las figuras más encumbradas no sólo de la Argentina sino del mundo. Desde las viñetas, analiza y comenta la situación del país y el mundo, derribando con sus juicios a grandes personalidades del planeta. Junto a él lo acompañan un grupo de personajes desopilantes, cada uno de ellos con una característica particular y extravagante. Con su mirada irónica y su carácter “porteño” fue cronista de varios de los grandes momentos de la historia argentina reciente.
Surgió como un personaje secundario en la tira del diario “Clarín”: "Bartolo el maquinista" en el año 1973. La historieta original se trataba de un porteñísimo y algo melancólico conductor de tranvías llamado Bartolo que recorría Buenos Aires, con su mascota (Clemente). En esas primeras aventuras el tranvía se movía como loco, volaba, se achicaba o se agrandaba. Como Bartolo era hincha de River (al igual que el autor de la tira), Caloi hizo que Clemente fuera de Boca, de forma tal de lograr un contrapunto con el protagonista. A pesar de que no se lo propuso, Clemente fue cobrando mayor protagonismo que Bartolo, y, en un tiempo corto, fue convirtiéndose en el protagonista de la historieta, sacando de este lugar a Bartolo, para finalmente quedarse con todo el espacio en la tira. Así, con el tiempo Bartolo desapareció con su tranvía, y Clemente inició una nueva etapa, una nueva tira, donde él era el protagonista.
En sus tiras y personajes rondan muchas de las pasiones características de los habitantes de estos confines australes del mundo, entre las que se destacan el fútbol, el amor por la palabra y la ironía y, por supuesto, las mujeres. A medida que fue cobrando protagonismo, a mediados de la década del 70, aparecieron con mayor nitidez los elementos de identidad que lo convertirían en un personaje único. Uno de los más singulares, el que produjo la gran conexión con el público, era su capacidad para filosofar, para devanear existencialmente, con un pie siempre puesto en la sabiduría de barrio, en el sentido común de la calle, en la manera de ver las cosas del ciudadano de a pie. A Clemente le encanta el fútbol, y es por eso que se destacó su participación no sólo en tiras, sino también en la televisión, mediante su versión animada durante los mundiales. En esos momentos suelen aparecer decenas de Clementes saltando y gritando a favor del seleccionado argentino desde una tribuna de fútbol, con gorros, banderas y vinchas. También suele aparecer “el hincha de Camerún”, un personaje similar a Clemente pero negro, que simpatiza por el país africano y que se hizo conocido durante el mundial de España ´82. Pero ya en el mundial anterior, en Argentina ’78, Clemente cobraría fama por alentar el uso de papel picado cuando salían los equipos a la cancha, peleándose incluso con José María Muñoz porque el relator estaba en contra de la campaña del personaje para que la gente tirara papelitos cuando aparecía Argentina. Es un símbolo de la pasión criolla, representó al hincha y se convirtió en un digno representante del folclore argentino futbolero.
A Clemente y sus múltiples dobles, Caloi le sumó otros personajes a su tradicional tira:
Mimí: Es una canaria de crianza, de aires aristocráticos, fina y delicada, pero un tanto fría. Vive en una jaula y es muy romántica. Está muy enamorada de Clemente, y lo ama con todo su corazón.
La Mulatona: Junto con Mimí forman el triángulo amoroso de Clemente. Apareció después que ella, enamorando completamente a Clemente. Contrasta totalmente con la fina Mimí; ama el ritmo, los vestidos con escotes pronunciados y la diversión. Es de tez morena, tiene unos prominentes pechos y labios gruesos pintados de rojo. Es un amor explosivo e inestable, y Clemente, a veces, aparece hablando desde los pechos de este singular personaje.
Jacinto: Es el hijo mayor de Clemente, y es la versión pequeña de éste. Tiene generalmente un chupete, y está celoso de su hermana. Charla asiduamente con su padre sobre diferentes problemáticas.
Clementina: Es la hija de Clemente, pero parecida a la Mulatona. Posee unos gruesos labios, lleva unas trenzas y unos pañales. Habla en una jerga que molesta a Jacinto (según éste, ella es una "cheta").
Clementosaurio: Es una mezcla de un Clemente y un dinosaurio; es alto, robusto, alargado y, al igual que Clemente, amarillo con rayas negras. Es cariñoso y simpático.
En el año 2004 Clemente fue nombrado "Patrimonio cultural de la ciudad", por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. En noviembre de ese mismo año se llevó a cabo la inauguración del Monumento a Clemente, obra del escultor Fernando Rusquellas, en la plazoleta Clemente, en pleno centro de Adrogué, provincia de Buenos Aires. Hay también una estatua de Clemente en la "República de Los Niños", en Gonnet, partido de La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina.
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Imagen: Clemente, el singular personaje de historieta creado por Caloi.
Nota tomada de la página web: todohistorietas.