21 dic. 2013

El Museo Histórico de la Cámara de Diputados de la Nación



(De Miguel Eugenio Germino)

El barrio de Balvanera esconde, a lo largo y ancho de su damero geográfico, algunos tesoros históricos poco visibles al ojo desprevenido, es el caso del Museo Histórico de la Cámara de Diputados de la Nación, en las entrañas del prominente Palacio de las Leyes.
Ubicado en las galerías superiores sobre el Salón de los Pasos Perdidos, reúne una significativa colección de elementos y pertenencias de prominentes figuras que integraron la mal llamada Cámara Baja, en contraste con la Alta, reservada para el Senado. Una antigua concepción elitista importada de una Europa prejuiciosa.
En aquel lugar puede encontrarse todo aquello que los diputados protagonistas de casi dos siglos de historia, donaron o simplemente resignaron. Estos son fotografías, cartas, documentos, condecoraciones, cuadros, mobiliario, ropa, lapiceras, ceniceros y un sinfín de cosas. Además el Museo custodia y preserva centenares de obras, fundamentalmente cuadros de artistas famosos y otros elementos  artísticos, algunos de los cuales forman parte del exterior del Palacio como las esculturas de Lola Mora, recientemente recuperadas, y la Cuadriga, que remata la parte superior de la fachada, una obra en bronce de 8 metros de altura y 20 toneladas de peso, realizada por el escultor veneciano Víctor de Pol. El carro, tipo griego, aparece tirado por cuatro caballos, simbolizando la República triunfante conducido por una Victoria alada. A ambos lados se levantan otras dos victorias aladas provistas de trompetas que completan la decoración de sus terrazas.
 Si bien el origen de este museo se remonta al año 1939, recién adquiere relevancia a partir del año 1987, cuando es reinaugurado al ponerse en vigor una vieja ley sancionada muchos años atrás por iniciativa de los diputados nacionales Pastor y Guardo, en la que se establece una sala de exhibición permanente para su funcionamiento.
Juan Carlos Pugliese, presidente de la Cámara, declaraba en aquel momento: “Para el recuerdo de ilustres hombres que han pasado por la Cámara de Diputados ejerciendo legítimamente el mandato popular y contribuyendo al prestigio de la vida política argentina en democracia”.
En el Parlamento también se encuentra otro museo, el del Senado de la Nación, en Hipólito Yrigoyen y Solís, en la esquina de la ex Caja de Ahorros donde funcionaba una sucursal del Correo Argentino.
Por gentileza del subdirector del Museo, Carlos Alberto Espósito, quien acompañó al periódico Primera Página en su recorrido por las distintas secciones del Museo, y también del anexo de la calle Bartolomé Mitre 2085, 1º piso –Sub Dirección de Restauración del Museo y de Obras de Arte–, en donde se atesora una amplia colección de cuadros de destacados pintores.
A la entrada del Museo, sobre la calle Rivadavia 1860, 2º piso, se encuentra la primera imprenta del Congreso que data del año 1919, en perfecto estado de conservación. Allí imprimían el Diario de Sesiones y otras publicaciones parlamentarias, igualmente el recinto guarda el antiguo equipo de grabación de las deliberaciones.
El Museo conserva objetos tan preciados como el bastón y el pañuelo manchado de sangre del día del suicidio de Leandro N. Alem. O el bastón, el chambergo, la chalina y un florete de tres filos perteneciente al diputado Alfredo L. Palacios.
Este Museo guarda también un conjunto de pistolones del año 1947 que pertenecieron al diputado Decker, que se batió en dos oportunidades para lavar el honor de Eva Perón al entender que había sido agraviada. Es de destacar que en las décadas del treinta al cincuenta del siglo pasado eran comunes los duelos entre políticos, para lavar el honor. El diputado Agustín Rodríguez Araya se batió en varias oportunidades, eran los últimos duelos de los tantos que se realizaron por esos tiempos.
Si es por los insultos y ofensas actuales, de estar en vigencia aquellos duelos, tendríamos varios por día, o tal vez la posibilidad de que un duelo actuara como disuasivo de las catervas de agravios. Claro que en aquella época no eran comunes las injurias femeninas, y era imposible pensar en un duelo entre mujeres, o de mujeres versus hombres.
Continuando con el recorrido por el Museo, llegamos al candelabro que perteneciera a Vicente López y Planes, congresista en la asamblea del año 1813. Además otras curiosidades que pueden apreciarse son un tintero perteneciente a Ricardo Balbín, el sombrero bombín de Juan B. Justo, una lapicera de Arturo Illia, una carta de Bartolomé Mitre donando 90 ejemplares de su obra "Historia de San Martín", los anteojos de Rubén Rabanal, diversas condecoraciones de Nicolás Avellaneda, una banca con micrófono y la primera “centralita” telefónica, además de una antigua vajilla del salón comedor. Pero se pueden hallar otras piezas históricas y diversos objetos de arte donados por diputados que trascienden el espacio del Museo y se diseminan por los pasillos del Palacio.
Una inmensa cartelera guarda una docena de fotos del estado en que quedaron distintos sectores del Parlamento tras el paso de la dictadura de Juan Carlos Onganía entre los años 1966 a 1969.
Se encuentran también decorando las paredes las fotos a color de todos los presidentes de la Cámara de todas las épocas.
El Museo abre sus puertas al público de lunes a viernes de 11 a 13 y de 15 a 20 horas, la entrada es gratuita.
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Fuentes:
http://www.envarelkadri.org.ar/index.php/otros-articulos/organizaciones/1426-rodolfo-decker-el-companero-que-se-batio-a-duelo-dos-veces-por-evita-por-roberto-caballero
http://www.liveargentina.com/Argentina/BuenosAires/Lugares/CapFedMuseoHistdeHonoDipNac.htm
(El autor agradece la gentileza del subdirector del Museo, Carlos Alberto Espósito).

Imagen: Algunas pertenencia de Alfredo Palacios en una de las vitrinas del museo.
El texto y la fotografía fueron tomados del periódico “Primera Página”.