14 jun. 2014

Los poetas del domingo




(De Raúl González Tuñón)

“Haz como aquellos hombres que trabajan seis días/
y en los domingos podan unas plantas queridas” Banchs


No suelo desdeñar los versos sensibleros
con su luna barata y su candor legítimo
y tras cuyo sabor popular se adivina
la historia brava o la novela triste.
Puede allí estar la gracia; la insólita inocencia
típica de esos hombres que trabajan seis días
y pintan en domingo.

Ese clima inefable de las ventanas pobres
con los visillos cursis y los desvelos íntimos
y de los corralones de extramuros sureros.
Algo de lo que estaba detrás de Henri Rousseau,
el peintre du dimanche, con su novia increíble
y la Shilly Simphony de su violín fulero.

Y el silencio que llega con su carga de raso
que la intemperie perfumara.
La canaleta, el patio, la lámpara furtiva,
una foto de Tita Merello, desvaída.
Y atrás la calle con su río
y un sauce, un almacén, un suicidio y un  tango.
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Foto: El poeta Raúl González Tuñón en el living de su casa de la calle Amenábar al 100.