10 feb. 2015

El destino de Villa Roccatagliata



(De. Jorge Luchetti)

 Se reanudó la construcción del moderno complejo edilicio llamado Palacio Roccatagliata. El viejo inmueble quedará abrazado a las nuevas torres proyectadas, de 13 y 27 pisos. Después de varias idas y vueltas, y a pesar de la ferviente oposición de los vecinos, la Justicia le puso fin al amparo que protegía a la casona.
En los albores del siglo XX, en derredor a la Estación Coghlan, se podían apreciar numerosas huertas y quintas. El barrio como tal aún no había sido institucionalizado y sólo era conocido por su estación ferroviaria. De todas formas, fue por aquella época, más precisamente en el año 1900, cuando el empresario Juan Roccatagliata -dueño de la legendaria Confitería del Molino- decidió construir una quinta en la esquina de la actual avenida Ricardo Balbín y la calle Roosevelt.
En sus comienzos la idea fue usar la casona para los fines de semana, pero con el transcurso de los años terminó siendo de uso permanente. La obra fue tan singular que siempre llamó la atención de vecinos y visitantes, transformándose en un hito urbano para los coghlenses. La villa tiene un valor patrimonial muy significativo para la gente del barrio, tanto por su atractivo arquitectónico como por su larga y atrapante historia. Hoy, a más de 100 años de su construcción, se intenta rescatar al viejo edificio del abandono y la desidia que lo afectó durante décadas
El inmueble es un ejemplo tardío de la construcción italianizante que nació en la segunda mitad del siglo XIX en la Argentina y que se desarrolló en forma masiva en nuestras pampas. El modelo estilístico del edificio también es conocido como renacimiento italiano y fue tomado de las villas renacentistas y manieristas del Quattrocento y Cinquecento, basándose principalmente en las villas palladianas.
Actualmente, la Villa Roccatagliata, junto con la Villa Vicentina (que tiene el mismo estilo pero fue transformada en una escuela técnica), son las dos únicas construcciones de esta tipología que permanecen estoicas ante el paso del tiempo. La fachada principal del edificio ubicado en Coghlan está formada por la típica galería a la cual se accede a través de una amplia escalinata, envuelta a cada lado por barandas con balaustres. Este pórtico, con forma de recova, se apoya en columnas de distinto tipo. La construcción ocupa unos 360 metros cuadrados de superficie y está implantado en un terreno de 3.500 metros cuadrados. El sector sobre el que no se construyó funcionaba como el jardín de la villa y hoy en día es un importante espacio verde para el barrio.
La nueva propuesta edilicia tiene como idea restaurar la vieja casona y construir alrededor dos grandes torres que de alguna manera la envolverán. Esta forma de abordar la recuperación del espacio es el tema de la discordia entre los vecinos y los emprendedores.

DETALLES DEL PROYECTO
Hace ya un tiempo un grupo importante de inversores comenzó un mega proyecto inmobiliario que incluía la puesta en valor del edificio Roccatagliata. En el lugar se erigirán dos importantes torres de 13 y 27 pisos que rodearán la antigua residencia, lo que dará una superficie construida de un total de 45.000 metros cuadrados. La obra contará con 349 unidades, compuestas por estudios y locales de uno, dos, tres y cuatro habitaciones con y sin dependencia. En la propuesta se incluyen distintos servicios, espacios de recreación y tres grandes subsuelos destinados al estacionamiento. El proyecto está a cargo del Estudio Aisenson y KWZ, mientras que el desarrollo está en manos de la empresa Qualis Development. La comercialización la realiza Korn Propiedades. El emprendimiento contempla la realización de una torre de 26 pisos sobre Roosevelt, llamada “Sky View”. Estará destinada sólo a viviendas y quedará unida a la vieja casona: la idea es que la antigua construcción pase a ser una suerte de club house del complejo.
Por su parte, sobre la Av. Balbín un bloque de 12 pisos denominado “Sector Palace” estará reservado al uso heterogéneo de estudios y viviendas con unidades de 40 a 75 metros cuadrados de superficie. Además contará con más de 2.500 metros cuadrados de amenities, el exclusivo sky club, spa, fitness center, un gimnasio, piscina descubierta climatizada, laundry, lavadero para autos y exclusividades como cava de vinos, juegos para niños, guardería infantil, tres salones de usos múltiples, resto bar, seguridad, control de acceso y otras novedades que distinguen al lugar.
Los proyectistas afirman que el desarrollo de este emprendimiento aspira a transformar un lugar que hasta hoy estaba abandonado y con futuro poco feliz en una armonización entre el pasado y el presente. Para ello se está trabajando en la puesta en valor del edificio. La finalización e inauguración del complejo está prevista para el año 2016. Si bien aseguran que todo el proceso fue aprobado de acuerdo con las leyes vigentes, la discusión sobre el espíritu de las intervenciones que afecta a obras que se encuentran catalogadas dentro de un mismo patrimonio porteño mantiene abierto el debate.

PATRIMONIO HISTÓRICO
Más allá de la clara idea de conservar en su totalidad al viejo edificio y el compromiso de la empresa de mantener el estilo lo más original posible, no caben dudas de que la gran parte del terreno será avasallado por las nuevas construcciones. Las principales críticas que surgen al ver la propuesta es la pérdida de la escala, además de la afectación del paisaje urbano. La torre más alta se ubicará sobre Roosevelt, que es la calle más angosta, lo que sin dudas proyectará grandes planos de sombra sobre la vereda opuesta.
Cuando nos referimos a conservación del patrimonio arquitectónico debemos saber que no sólo es cuestión de resguardar el edificio existente y darle una función decorosa, sino también mantener una relación armónica con su entorno, principalmente respetando las escalas existentes del lugar. En alguna oportunidad hemos hecho referencia a ejemplos de edificios reciclados que, a nuestro modo de entender, terminaron siendo verdaderos pastiches urbanos. Esto sucede con el Palacio Alzaga Unzué, fusionado al Four Seasons Hotel Buenos Aires, o con el Palacio Duhau, también anclado a otra famosa hostería internacional. En los dos casos las viejas casonas quedaron reducidas a maquetas.
A lo largo de su historia la villa ha pasado por distintos avatares, pero fue en estas últimas décadas cuando su destino se hizo más cierto. Por largo tiempo el fantasma de la demolición rondaba en el lugar. Recordemos también que en los años 90 el espacio de los jardines fue ocupado por una estación de servicio, que utilizó al viejo edificio como drugstore y baño. A pesar de las reformas hechas y de algunos agregados desafortunados, sumados a la falta de mantenimiento, la construcción nunca perdió su valor patrimonial de origen y conservó su estructura intacta. En 2009 la Villa Roccatagliata quedó incorporada en el catálogo preventivo por resolución, con nivel de protección cautelar: por lo tanto, no puede ser demolida.

POSICIONES CONTRAPUESTAS
“Creemos que la Villa Roccatagliata es el corazón de esta obra y el leitmotiv del proyecto. De ahí la importancia que le otorgamos preservándola y transformándola en el icono que es para el barrio”, detalla la arquitecta María Hojman, socia del Estudio Aisenson. Ahora bien, la preservación del patrimonio arquitectónico es mucho más que intentar rescatar una obra en forma aislada. La puesta en valor debe vislumbrar su relación y armonía con su entorno. Una buena refuncionalización debe hacer lo posible por conservar la memoria visual, emotiva y cultural de un lugar.
El desarrollo de este complejo ha despertado la polémica entre los vecinos del barrio, quienes temen que la histórica construcción quede afectada por el nuevo proyecto. Vale agregar que la forma de encarar la conservación patrimonial de la villa generó diferencias sustanciales entre proyectistas y la gente del barrio. En el caso de Roccatagliata, lo que más temen, probablemente, sea el impacto ambiental que pueda generar una obra de más de 43.000 metros cuadrados.
La construcción del mega proyecto estuvo suspendida por la Justicia desde sus principios debido a que vecinos de la zona se opusieron. Ellos creen que perjudicará al barrio y presentaron un recurso de amparo. Ahora, un nuevo fallo terminó con todos los obstáculos que se les presentaron a los inversores.
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Fotografía: Frente de la Villa Roccatagliata.
Nota e ilustración tomadas del periódico barrial “El Barrio”.