1 dic. 2011

Enrique Puccia, el historiador autodidacta


(De Diego González)

Enrique Horacio Puccia nació en Barracas en el año 1910. Hijo de familia inmigrante, vivió parte de su adolescencia en un conventillo de la actual avenida Ramón Carrillo, frente al Hospital Neuropsiquiátrico Braulio Moyano. Las vivencias en aquel Buenos Aires fueron plasmadas en su libro  póstumo La cuadra de los locos.
Se casó y tuvo de aquel matrimonio dos hijos. Aquella familia fue testigo de la pasión que Enrique ponía en su tarea, recopilando, redactando y compartiendo las historias de su querido barrio.
Su formación educativa se resume en un 6° grado de escuela primaria. No obstante, su amor por la lectura y su temprana inserción en los círculos ilustrados porteños, hicieron de él un historiador autodidacta. Años más tarde, sus colegas y amigos comenzarían a llamarlo “el maestro”.
A lo largo de su vida llegó a ser miembro de las más diversas y prestigiosas instituciones de la ciudad. Podemos nombrar entre tantas a la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires, la Academia Porteña del Lunfardo, la Academia Nacional del Tango, la Asociación Fraga, el Club Sportivo Barracas y la Junta de Estudios Históricos de Barracas.
Su obra literaria se compone de más de 20 libros, entre los que se destacan Historia de la Calle Larga, El Buenos Aires de Angel Villoldo, Historia del Carnaval Porteño y Barracas, su historia y sus tradiciones 1536-1939, cuya 3ra edición se editó al cumplirse el centenario de su nacimiento.
El 18 de noviembre de 1990 fue nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires a través de la ordenanza N° 44589 decreto 7121. En el año 1996, se instauró el Día del Historiador Porteño (Ley N° 833, ordenanza N° 51088/CjD/96), y la fecha elegida fue el 14 de noviembre. Esta efeméride es un homenaje a Enrique H. Puccia, ya que dicha fecha conmemora el día de su nacimiento. A partir de ese momento, cada año, la Legislatura porteña entrega el galardón de Historiador Porteño a 3 personalidades elegidas por la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad.
Antes de despedirse de esta vida, don Enrique nos dejó un legado enorme. El Archivo Histórico de Barracas, que lleva su nombre, sigue vigente y en crecimiento. La profunda admiración que siente cada uno de los que forman parte de aquel reducto por el material historiográfico que Enrique reunió durante toda su vida, hace que cada jornada de trabajo se vea envuelta de alegría y amor por la tarea realizada. Colaboradores e integrantes de la Junta de Estudios Históricos enfrentan el desafío diario de mantener vigente la memoria y la identidad del querido Barracas. El querido maestro falleció el 26 de septiembre de 1995.
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Imagen: Enrique Puccia.
Tomado del blog de la Junta de Estudios Históricos de Barracas.