16 ene. 2012

“La chinche se le fue al mate”


(De Alfredo de la Fuente)

Sra. Hilda Briano de Contursi:
Querida amiga Hilda, espero que los tuyos estén bien y gozando de buena salud. Sobre todo José María que aunque a veces te haga renegar como pasa con los hijos generalmente, es un buen chico y como se ve, muy inteligente. Dios quiera que pueda estudiar y se convierta en un hombre bueno y útil. Eso parece por lo menos, según pude observar las pocas veces que hablé con él.
El motivo de mi carta es para confirmarte que los últimos detalles respecto al destino de los restos de Pascual creo que han sido llevados a cabo y también para contarte los pormenores de su traslado sobre los que no recuerdo si he tenido oportunidad de hablar con vos.
Siempre andamos a  la apurada, como por ejemplo ahora, en que tengo que salir de viaje nuevamente. He creído entonces que lo más práctico era enviarte unas líneas tanto para reiterarles mi afecto como para despedirme.
Pascual empezó a andar mal en París.Yo lo notaba muy raro hacía tiempo, a veces decía macanas, pero al principio lo atribuí a su manera de ser, ya sabemos lo que es un artista sobre todo un payador, pero su conducta se fue haciendo cada vez más extraña, desaparecía sin que nadie supiese dónde se había metido, faltaba a sus compromisos, llegaba tarde a las actuaciones o directamente no iba, sin dar explicación alguna con los consiguientes contratiempos. Pensé que estaría tomando de más y un día se lo dije. Lo que me contestó no tenía nada que ver, algo así como que lo hacía porque la estatua de Napoleón en los Inválidos se iba a caer y él tenía que evitarlo por todos los medios ya que el Premier se lo había pedido especialmente. Te imaginás, me quedé de una pieza sin saber a que atenerme. Después le resté importancia convencido que me estaba cachando. Otra vez lo encontramos cerca de donde vivía, por allí por el barrio latino, caminando descalzo: nos contó con mucho sigilo y mirando para todos lados, que lo hacía para poder correr más ligero porque lo perseguía la Sureté.      
Nos dimos cuenta por fin, al principio nos costaba creerlo, pensamos que lo hacía por jorobar. Luego llegamos a la conclusión que algo malo pasaba y no podíamos dejarlo así.
Ya sabés como es nuestra vida, sobre todo allá en Francia. Nosotros viajábamos de vuelta a la Argentina, y en ese estado, él no podía quedarse solo, porque allá está lleno de argentinos pero todos están muy ocupados con sus cosas. El asunto fue convencerlo, ya que no quería saber nada. Lo tuvimos que engrupir que acá lo requerían para una serie de actuaciones espectaculares, en el Apolo, el Politeama, que le iban a pagar un montón de plata y no se podía desaprovechar la oportunidad. Al final accedió, le sacamos el pasaje. En el barco, no se si por el agua o que, se puso peor y tuvo que viajar encerrado en el camarote, bajo vigilancia. El capitán así como el médico de a bordo, se mostraron muy comprensivos y lo atendieron bien; claro que cuando llegamos a Buenos Aires, respiraron tranquilos de sacarse el problema de encima.
Esto que pasó aquí ya lo sabés puesto que participaste de las medidas que hubo que tomar, me refiero a la internación y todo eso. No se si hablaste con los  médicos o te dijeron algo. Yo lo hice, les expliqué lo que pude dada mi poca experiencia en estas cosas. Por ejemplo en un momento de lucidez en que hablamos me dijo que cuando estaba mal y decía disparates se daba cuenta que lo hacía. Era, me dijo, como si fuese otro el que actuaba en su nombre y él lo observara sin poder evitarlo. Se lo conté a uno de los doctores y me explicó que ése era el rasgo más evidente de lo que llaman esquizofrenia (una forma de locura) y hace más triste la enfermedad, ya que el paciente está, de alguna manera, consciente de lo que pasa.
Otro médico no le dio importancia a la historia, señalando que todo era consecuencia de las enfermedades venéreas mal atendidas. Como dicen ahora los muchachos: “la chinche se le fue al mate”.
A todos los conmovió la mala noticia y aunque pocos lo visitaban, se portaron muy bien. Carlos el primero, como siempre, me recomendó que lo tuviese al tanto y no dudaras en recurrir a él.
Esto es todo, Hilda. Sólo falta arreglar lo de la tumba en Chacarita. Ya le encargué la inscripción de la placa como me dijiste: A Pascual Contursi, la fecha, su esposa e hijo. Por mi lado voy a agregar otra de parte de los amigos.
La vida continúa y sé que vos la sabés afrontar. De cualquier forma contá conmigo y recibí en nombre de su recuerdo, un fraternal abrazo de tu amigo.
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Ilustración: Tapa de la primera edición de la partitura del tango “Mi noche triste” (Lita), de Contursi y Castriota.