19 jun. 2011

La guerra de los porteños


(De Germán Cáceres)

La fama y el reconocimiento necesitan de circunstancias propicias, los favores del azar o del destino, o como se los quiera llamar. Jugando con la ucronía, si la editorial Cielosur no hubiese cerrado por razones económicas la revista Top, y con ello interrumpido la saga de “Marc!”, y si, además, la policía no hubiera clausurado el diario Noticias y convertido “La guerra de los Antartes” en una serie inconclusa, casi seguro que Gustavo Trigo (1940-1999) habría alcanzado la gloria.
Se le reconoce a Trigo –además de los trabajos mencionados– haber dibujado numerosas historietas, varias con guiones propios y otras con los de célebres guionistas.
En “Marc!” (aparecida en Top, Maxihistorietas completas, julio de 1971) su grafismo es sumamente original, así como el guión del escritor y poeta Osvaldo Lamborghini. El dibujante utiliza el gris y saca provecho de una estética algo ingenua y pasada de moda para la época, muy en la onda de las historietas italianas que publicaba la revista Salgari en los años cuarenta. A su vez, el texto de Lamborghini es paródico y destila ironía. Todo en “Marc!” resulta fresco, despreocupado y festivo. El protagonista es el Nº 1 de la policía internacional y vive aventuras inverosímiles: en el episodio “El ocaso de una diosa” se presenta una viñeta de casi una página abigarrada de personajes estrafalarios –aborígenes de Borneo junto a pistoleros con traje y sombrero– que están celebrando una fiesta en un antro que califican de “templo de los amigos de lo ajeno”.
A partir de 1970 Oesterheld escribió la primera y breve versión de “La guerra de los Antartes”, que dibujó León Napoo (seudónimo de Monghiello Ricci) para la revista 2001, pero debió interrumpirla porque Napoo se radicó en Francia. La segunda versión, que Oesterheld firmó como Francisco G. Vázquez,  con arte a cargo de Gustavo Trigo, empezó a aparecer como tira diaria el 22 de febrero de 1974 en el diario Noticias. La historia comienza a ser contada desde el 13 de marzo de 2001 por el teniente Sabino Torres, “El Coya”, un piloto que está de servicio por unos meses en las bases argentinas de la Antártida. Después, su padre Mateo, que vive en Buenos Aires, continúa refiriendo los acontecimientos.
El guión de Oesterheld abunda en textos, en extensos diálogos y evidencia un apresuramiento que redunda contra las posibilidades del dibujo. Debe tenerse en cuenta que ya el escritor de cuadritos militaba como jefe de prensa en Montoneros y que según el dibujante “me dictaba las tiras desde un teléfono público”.
A pesar de optar por el realismo, Trigo obtiene sobresalientes contrastes de negros y blancos. Sus imaginativas onomatopeyas cobran fuerza y contundencia y exhibe eficacia en la planificación.
Como en “El eternauta” (1957), hay una invasión extraterrestre a cargo de los antartes, que tienen forma humana y llevan máscaras y cascos. Poseen una notable supertecnología y son capaces de producir vibraciones que licuan los cerebros: en principio, estos conquistadores parecen imbatibles.
En un planteo similar a la de la citada “El eternauta”, los antartes convocan a la firma de un tratado de paz en Stonehenge (ruina prehistórica situada en Inglaterra) y ofrecen (a EE.UU. y Rusia principalmente) el aporte de su tecnología a cambio de que se le entregue la totalidad de Sudamérica.
En la Argentina el peronismo revolucionario está en el poder y gobierna por intermedio de un Consejo. Los porteños convergen espontáneamente hacia la Plaza de Mayo gritando “¡Que-re-mos pe-lear!”. Y se nutren, según comenta Mateo Torres, del espíritu del “17 de octubre”, y más adelante agrega que: “Los antartes llegaron justo cuando estábamos realizando por fin el mundo nuevo... ¡Cuando por una vez cada hombre empezaba a ser enteramente un hombre!”. Como sostiene Pablo de Santis: “No hubo otro texto de la izquierda peronista que trabajara, en forma de ficción, sus proyecciones políticas”.
La resistencia comienza a organizarse a través de grupos barriales. Y en este punto se interrumpe la historieta porque el 3 de agosto de 1974 el diario Noticias fue clausurado por un decreto del Poder Ejecutivo Nacional.
Esperemos que la historia del género haga debida justicia a este gran dibujante.
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Imagen: “La guerra de los antartes”·, dibujo de Ricardo Trigo.