22 nov. 2011

Jorge Larroca


(De Otilia Da Veiga)

Jorge Larroca había nacido en Buenos Aires el 31 de agosto de 1930. Alrededor del año 1963 se afincó junto a su mujer Alicia Baudrix, en el departamento del 4to piso del edificio sito en la calle Constitución al 1800, casi esquina Combate de los Pozos y, de inmediato, se interesó por la rica historia del barrio de San Cristóbal.
Atraído por las manifestaciones populares  de la vida porteña, pronto comenzó el estudio minucioso y sistemático del pasado cristobaleño, que culmina con la edición del primer libro: “San Cristóbal el barrio olvidado”, hoy inhallable en las librerías de Buenos Aires.
Ideológicamente comprometido con el peronismo, fue hombre de gran entereza espiritual, lo cual le permitió superar momentos aciagos de su vida, mereciendo por ello el aprecio de sus colegas y de quienes tuvieron la oportunidad de tratarlo.
La Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal, creada después de su muerte a instancias de su viuda y de sus amigos, lo hizo su Patrono.
Fue historiador, conferencista, periodista, autor de varios libros, recordamos “Entre cortes y apiladas” un ensayo sobre los tangos de prosapia burrera, “Rieles de lucha” en colaboración con Armando Vidal entre otros títulos de ensayos y artículos periodísticos, pero por sobre todas las cosas fue una personalidad sensible y un hombre de bien.
Amante de la música, solía distenderse ejecutando tangos en el piano y hasta compuso la letra de una milonga dedicada a San Cristóbal, musicalizada por Sebastián Piana que lleva el sello de la editorial musical Korn y que transcribo:

Parroquia de San Cristóbal
lejano arrabal del sur
La estampa del Padre Arenas
se ve en la calle Jujuy
Allá por Garay galopa
su drama don Juan Manuel
la mano herida en Caseros
la Patria herida con él.

Veredas que traen memorias
prendidas de algún ayer,
la luna en Pichincha asoma
recuerdos que hacen doler.
Romance de amor perdido
silencio de algún balcón
dolor que lloró el olvido
de aquello que se alejó.

Cortada cordial de Oruro
por donde pasaba el tren
Compinche de aquella esquina
ladina, del almacén.
Frontón de paleta vasca
lugar donde Leandro Alem
alzó con su barba blanca
la insignia del tiempo aquel.

Romance de San Cristóbal
con versos de corralón
de Greco, los “Ojos negros”
embrujo del milongón...
Misterio del barrio antiguo,
paisajes que ya no son.
Nostalgias que nos envuelven
con penas el corazón.

Adiós que lloró el mentido
“te quiero” que fue traición.
  
Falleció en el año 2000 a la edad de 70 años en el mismo barrio que eligió para vivir.
Y como de los hombres lo único que perdura es su obra, es por la suya que estará presente en nosotros por mucho tiempo.
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Imagen: Jorge Larroca (Fotografía tomada de su libro: San Cristóbal el barrio olvidado).