19 nov. 2011

Transformación de un barrio legendario



(De Martina Telo Lococo)

Durante los últimos diez años el barrio de Belgrano comenzó un proceso de cambio. Edificaciones de gran envergadura reemplazaron a las pequeñas  viviendas y comercios. Lo que antiguamente era una zona residencial hoy está tornándose en una comercial. ¿Quiénes ganan? ¿Quiénes pierden? ¿Qué pretenden las grandes empresas?
La transformación es cada vez más grande. Los nuevos edificios y las construcciones abarcan toda la zona, es casi imposible no ver una torre de oficinas en cada cuadra. Las viviendas bajas con menos de 15 pisos hoy parecen quedar atrás.
La Avenida de Libertador obtuvo un papel protagónico en este cambio: algunos legendarios comercios del barrio desaparecieron y hoy son locales de muebles de diseñador, concesionarias de autos, vinotecas y textiles de alta gama.
Los impactos ambientales, visuales y sociales repercuten a gran escala, y los principales damnificados son los vecinos. La inseguridad se incrementó bruscamente, el aumento del tránsito vehicular hizo que los estacionamientos y las calles colapsen y el sistema de agua potable y de las cloacas empezó a ser ineficaz, entre otras cuestiones.
“Aunque embellezcan estéticamente, las nuevas torres obstruyen la luz del sol y arruinan la naturaleza. A los que pasamos nuestra vida en el barrio eso nos molesta”, explicó Juan Manuel Monsalve, estudiante y vecino. Esta manifestación se repite en la mayoría de los vecinos, quienes aseguran que la seguridad y la tranquilidad de la zona se ha perdido. “Dado que la mayoría de los nuevos edificios serán oficinas, imagino un barrio que, gradualmente, va a ir perdiendo la tranquilidad que siempre lo caracterizó. Mucha más gente, más autos y mucho más ruido”, señaló Francisco Muschietti, vecino.
El tema de la inseguridad está cada día más presente entre la sociedad que reside en Belgrano. El pasado 24 de octubre se realizó una reunión con los comerciantes y vecinos de la zona junto con la Directora del Plan Nacional de Participación Comunitaria en Seguridad del Ministerio de Seguridad de la Nación, Martha Arriola, para combinar un plan de seguridad policial apropiado para el sector. “Esto es una zona liberada, cuando empieza a ponerse oscuro hay robos. Eso antes no pasaba y hay que buscarle una solución porque nos sentimos desprotegidos”, afirmó Aldo, dueño del Pool de Libertador desde 1989. Su bar debió mudarse a dos cuadras ya que su antigua construcción fue demolida para dar creación a un nuevo edificio.
Otro de los problemas por las construcciones de las torres es la falta de espacios para el estacionamiento. Refiriéndose a esto, Facundo Gasparelli, empleado de SB Negocios Inmobiliarios, destacó que los nuevos edificios tienen más departamentos que cocheras. Eso perjudica el acceso y la movilidad de la zona.
A nivel social, estas construcciones también pueden resultar negativas. “La mayoría de las obras son o serán oficinas. Eso debilita a la sociedad ya que el barrio va a vivir durante los horarios de trabajo y los sábados y domingos estará inhóspito. No es lo mismo tener un edificio lleno de familias viviendo que uno que esté habitado hasta las seis de la tarde”, aseguró María Teresa Mazzei, arquitecta y vecina desde hace 30 años, quien agregó que el beneficio principal es para los comercios gastronómicos que podrán alimentar a todos los empleados de las oficinas.
Pero, ¿cuál fue el motivo de esta transformación? “Si bien hay un aumento demográfico en el país y también un crecimiento en inversiones inmobiliarias, no creo que sean las razones del cambio en el barrio. Considero que se debe a los intereses del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires”, expuso Nicolás Boronat, residente de Belgrano. “El mercado inmobiliario ha crecido mucho y eso ayuda a que las construcciones de edificios sean rentables. También influye que es una zona de fácil acceso, posee tres avenidas: Libertador, Cabildo y Figueroa Alcorta las cuales llegan a General Paz y al centro rápidamente. Por lo cual entrar y salir del barrio resulta cómodo tanto para la gente que viene a trabajar como para la que vive”, agregó Juan Manuel Monsalve.
La demanda de nuevos edificios sigue en aumento en la ciudad. La compra de inmuebles aumentó y eso generó que algunos sectores, antes no explotados, deban ser modificados para la expansión.
A pesar del embellecimiento y la prosperidad económica que puedan brindar estas construcciones es importante conservar la esencia de un barrio legendario como Belgrano. Las caballerizas ya no están, las pequeñas casas o edificios tradicionales estilo francés o inglés dieron lugar a imponentes edificios modernos, la antigua clase media trabajadora característica de la zona se vio influenciada por una clase alta propietaria. Sea cual sea el futuro lo importante es no perder lo propio del barrio, la solidaridad entre los vecinos y el afecto hacia el lugar donde crecimos.
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Imagen: Edificios en el barrio de Belgrano.
Nota tomada del periódico Mi Belgrano, noviembre de 2011.