13 sept. 2012

De la palabra trucho


 (De Luis Alposta)
 
La palabra trucho significa apócrifo, falso, algo imitado con intención de engaño y que, por lo general, resulta falto de calidad. Y es, también, algo clandestino, ilegal.
Se llama así a cualquier objeto o cosa falsa o de mala procedencia. Al automóvil, por ejemplo, generalmente de alquiler, sin documentación o con documentación falsa. Hay relojes truchos; ropa trucha; jubilaciones truchas.
En lo que respecta al posible origen de este término, pienso que es muy probable que provenga del verbo entruchar, el que, según el Diccionario de la Real Academia Española, significa atraer a uno con disimulo y engaño, usando de artificios para meterle en un negocio. Algo que la imaginación del pueblo ha comparado a los artificios que se emplean para pescar truchas. Sería, entonces, un verbo de formación análoga a la de engatusar. Y de entruchar se pasa a entruchada, como cosa hecha por confabulación de algunos con engaño o malicia. La raíz común en todos estos casos estaría en el engaño.
La primera vez que escuché la palabra trucho fue a mediados de la década del 70. Un cambista amigo la utilizaba entonces, como sustantivo, para referirse a los dólares falsos.
Después, entre nuevas falsedades y adjetivación por medio, lo trucho fue dejando atrás a la vieja mula, al perro y al fatigado gato por liebre, hasta llegar al colmo de tener su propio representante en el Parlamento. Fue cuando hizo su aparición en el Congreso el diputrucho...
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Ilustración: Frente y dorso del billete "Menentrucho",  (Foto: taringa.net)
Tomado del libro de Luis Alposta Mosaicos porteños, Bs. As., 2005.