22 sept. 2012

¿Por qué llamamos La Floresta a nuestra tierra?




 (De Carlos Davis)     

La historia del barrio comienza hace varios siglos.
Fue el 4 de junio de 1588 cuando Juan Torres de Vera y Aragón le otorga una especie de chacra a Juan García de Talovejo. Poco después entrega otra porción a Gaspar Méndez. Sobre parte de estas tierras se formará el barrio de La Floresta. El 17 de febrero de 1609 las extensiones descritas pasan a ser propiedad de Mateo de Ayala.
El 13 de mayo de 1808 Norberto de Quirno y Echandía adquiere 1200 varas de frente al riachuelo por una legua de fondo.
El 22 de octubre de 1855 Faustino Ximenez y José Bergalo obtienen escritura de dominio de una quinta demarcada por las actuales avenida Rivadavia, Segurola, avenida Gaona y Concordia.
Sobre el origen del nombre de nuestro querido barrio pocas son las dudas que existen...
Al parecer vivimos en un terruño llamado La Floresta ya que así se denominaba una especie de quiosco o de bar que situado en las cercanías de la estación (Bahía Blanca y Chilecito), servía de recreo para los viajantes que venían  en  tren  desde  la  zona céntrica de nuestra ciudad...
Apoyando esta afirmación pasamos a reproducir el texto de un aviso publicado en un diario de la época unos días antes de que llegara el primer tren: “Tenemos el honor de anunciar al público que hemos establecido en este bello quiosco un café restaurante donde comenzará el servicio desde el día 29 del corriente en que se inaugura el ferro-carril . Prescindiendo de la mesa de refresco para 200 personas destinadas al ´tren de honor´, podrá servirse por separado a las personas que vayan de paseo a esta última estación del ferro-carril. ´La Floresta´ irá ofreciendo todas las comodidades apetecibles que por la premura del tiempo nos ha sido imposible preparar para los que busquen favorecernos. Los precios son los mismos que en el pueblo.(Soldati y Manggiani)”.
Un 12 de enero de 1854 dio comienzo la instalación de las primeras vías del Ferrocarril del Oeste que iba a unir la Plaza del Parque (hoy Lavalle) con la estación ubicada en las inmediaciones del quiosco "La Floresta".
 Con  respecto al primer viaje realizado el 29 de agosto de 1857 se cuenta: "Cubiertas de flores partieron a la una de la tarde ambas locomotoras, ´La Porteña´ y `La Argentina`". Viajaron desde el actual Teatro Colón hasta la estación Floresta (extremo terminal del ramal).
El viaje insumía unos treinta minutos. Téngase en cuenta que para cubrir el mismo trayecto en galera se tardaba dos horas, y si el transporte se realizaba en carreta podía demorar cinco o seis. El tendido de la línea férrea tuvo un costo de 6.900.000 pesos.
Luego de refrescarse en el quiosco de “La Floresta”, especie de café –animado más aún en las noches al sumarse la música y las mujeres–, propiedad del señor Soldati, ubicado justo en la mitad de la cuadra del pasaje Chilecito, entre Bahía Blanca y Joaquín V. González), usó de la palabra el señor gobernador, doctor Alsina, y luego los señores Sarmiento y Mitre prosiguieron con dos bellos discursos...
 Por entonces el barrio era ocupado por quintas arboladas, cuya exhuberancia seguramente sirvió para darle nombre al quiosco que más tarde, a su vez, nominaría a la estación de tren y al barrio.
En 1895, "La Floresta" estaba bastante urbanizada. Enrique Lynch ha dejado una imagen referida al barrio: "Floresta era un verdadero pueblecito en el que todos se conocían: calles sin adoquinar, largos alambrados cargados de hiedras y madreselvas y, por aquí y por allá, bosquecillos de casuarias, de eucaliptus. Los puntos de reunión eran como en todas partes, la plaza, la estación y la capilla, humildísima, con un atrio embaldosado entre verjas mohosas en forma de lanza, de las que muchas habían perdido la punta".
La estación Floresta fue renombrada como Vélez Sarsfield el 10/07/1888, en homenaje a la memoria del autor del Código Civil quien residió en una casa quinta de los alrededores. El 10/02/1944 recuperó la denominación con la cual se la conoce actualmente.
  En el año 1973 la vieja estación Floresta fue demolida y otra más moderna fue construida en su lugar por la empresa FEMESA. En 1998 TBA realiza nuevas obras otorgándole su aspecto actual.
Al cumplirse el primer centenario de la llegada del tren a Floresta, “La Porteña” volvió a lucirse, engalanada, sobre las vías de su primer viaje. Una verdadera muchedumbre contempló emocionada su paso, al tiempo que su poderoso silbato los saludaba victorioso.
En la actualidad la estación Floresta se ve moderna y concurrida, aunque en poco tiempo más quizá su fisonomía cambie nuevamente. Un proyecto del gobierno nacional busca soterrar el trayecto Once-Liniers. Esto hará que el tren se desplace bajo nivel, eliminando los peligrosos y molestos cruces de barreras.
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Imagen: Escudo del barrio de Floresta.
Nota tomada de la página digital Barriada.