24 may. 2012

De temas bíblicos en versos lunfardos



(De Luis Alposta)

Enrique Otero Pizarro fue abogado, juez, educador, ministro y por si todo esto fuese poco, fue también pintor, poeta y boxeador. Su obra literaria no es abundante. Escribió cuentos, teatro y poesía. En Buenos Aires, en 1967 se estrenó su drama El proceso de don Juan.
Enrique Otero Pizarro, que había nacido en Córdoba en 1915, fue un hábil sonetista, como lo demostró, por ejemplo, al parafrasear a Lope de  Vega, o al abordar temas tan especialmente delicados y hondos como el de ciertos pasajes bíblicos que se refieren a Jesucristo, cuya desacralización  no resulta en modo alguno irreverente; aunque sí grotesco por la conjunción de gracia y patetismo que alcanza.
Acostumbraba a firmar sus sonetos, que quedaron inéditos, con el seudónimo de Lope de Boedo. Y hoy quiero recordar éste:

Dos ladrones

Hay tres cruces y tres crucificados.
En la más alta, al diome, el Nazareno.
En la de un güin lloraba el grata bueno
mangándole el perdón de sus pecados.

Escracho torvo, dientes apretados,
mascaba el otro lunfa el duro freno
del odio y gargajeaba su veneno
con el estrilo de los rejugados.

¿No sos hijo de Dios? ¡Dale, salvate!
¿Sos el rey de los moishes? ¡Descolgate!
¿Por qué no te bajás? ¡Andá, che, guiso!..

Jesús ni se mosqueó. Minga de bola…
Y le dijo al buen chorro: estate piola,
que hoy zarparás conmigo al Paraíso.
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Imagen: El Calvario, de Andrea Mantegna.
Del libro de L.A.: Mosaicos porteños, Bs. As., 2005.