19 jul. 2011

¿José? va embora


(De Horacio Caride Bartrons)

Entre los personajes más enigmáticos de nuestra historia arquitectónica, se le puede otorgar un lugar destacado a José Custódio de Sá y Faria. Tal vez no sea casual que su biografía, a cargo del padre Guillermo Furlong, haya ocupado el primer artículo del primer número de Anales, del IAA, en 1948. Pero con todos los años transcurridos, aun es necesario responder a una pregunta ¿Qué hacía un ingeniero militar portugués diseñando edificios y diversas construcciones para las colonias (enemigas) de España, especialmente en Montevideo y Buenos Aires en 1778?
A un año de ser creado el Virreinato del Río de la Plata (1777), Pedro de Cevallos avanzó sobre territorios del Reino del Brasil, sitiando y conquistando la isla de Santa Catarina, la actual Florianópolis. El derrotado fue el Gobernador de Río de Janeiro, un destacado militar que era nada más ni nada menos que José Custódio. Conocedor del fatal destino que el omnipotente Marqués de Pombal les reservaba en Lisboa a los políticos que rendían territorios de la Corona en manos de España, nuestro arquitecto decidió pasarse al bando contrario.
En la flamante capital virreinal fue el profesional del momento. Se le atribuyen los proyectos de las "casas redituantes", es decir, viviendas en alquiler, que eran toda una novedad para la época. También algunas obras en la que después sería conocida como "Manzana de las Luces" y acaso la "Casa de Comedias". Fue también un excelente cartógrafo (se conservan algunos mapas) y un importante ingeniero vial. Pero pasó a la historia porteña por su proyecto más famoso: la fachada de la Catedral, que nunca llegó a concretarse. De su escritorio también salieron la primera plaza de toros que tuvo la ciudad en el barrio de Montserrat y los cuarteles de la Plaza de Marte, que luego será Retiro.
Cansado y enfermo (quizás al final de sus días la deserción le pesara más que cualquier cosa), pidió al virrey retirarse a Luján, pueblo donde murió en 1792 a los 82 años de edad. Su cuerpo regresó a la ciudad que adoptó como propia y, paradójicamente, terminó a pocos metros de un prócer de la Independencia. Está en el Convento de Santo Domingo, no lejos de la tumba de Manuel Belgrano.
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Imagen: Proyecto para el frontispicio de la Iglesia Catedral de Buenos Aires de José Custódio de Sá y Faría.
Tomado de: saboogle.blogspot.com