3 abr. 2011

Artes plásticas en "Nosotros"


(De Mario Tesler)

Desde 1907 hasta 1943 se editó en Buenos Aires la revista Nosotros. Con dos interrupciones, durante ese período de casi cuatro décadas recogió en sus páginas el pensamiento y acontecer de su tiempo. Nosotros no fue vocero de movimiento alguno, ni tribuna de un estrato generacional. Ser colaborador de Nosotros no implicó la aceptación  de  una  orientación  ideológica  o  estética.
Nosotros vivió sin el propósito de expresar a un sector. Ajeno a grupos y camarillas, su tolerancia e imparcialidad le permitió reunir a todos los que tenían pasión o simple curiosidad por las cosas de la inteligencia. Aceptó todas las expresiones en todas las disciplinas, justificando así el lema de revista de letras, arte, historia, filosofía y ciencias sociales, con el cual apareció subtitulado en algunos tiempos.
Dos cafés de Buenos Aires fueron escenario de las conversaciones iniciales del proyecto editorial. “La Brasilera”, de Maipú entre Sarmiento y Perón, y el “Brasil”, de la Corrientes angosta entre Suipacha y Carlos Pellegrini, rebautizado Café de los Inmortales por Evaristo Carriego.
En estos dos cafés, Alfredo Bianchi, con las sugerencias de Roberto Giusti y algunos más, dio forma al propósito de ofrecer un medio de opinión independiente, con regular frecuencia en sus entregas y seguridad de permanencia (lo frecuente y permanente, dos temas que siempre obsesionan a todo editor de una publicación periódica). Alberto Gerchunoff  bautizó la revista con el nombre de Nosotros.
La aparición de Nosotros no fue encarada como aventura. Proyectada con organicidad nació madura. Sus fundadores, Alfredo Bianchi y Roberto Giusti, se conocían de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y, además, estuvieron presentes en experiencias periodísticas anteriores, que les habían indicado la inconveniencia de entregar el timón a los impulsos circunstanciales.
Ambos escritores habían compartido las columnas de La Gaceta Literaria de Joaquín Fontenla, usando los seudónimos Alfredo Sorgbaron y Roberto Eynhart respectivamente. Además Bianchi ya contaba con la experiencia de su paso como administrador de Rinconete y Cortadillo (1900) y de su desempeño como virtual director de Preludios  (1901-1902).

Bianchi y Giusti le impusieron a Nosotros una línea mesurada y reflexiva, de crítica seria e incorruptible. Rechazaron el petardismo y lo panfletario. Con el correr del tiempo la autoridad de Nosotros creció dentro y fuera del país, de ahí las colaboraciones de notables llegadas del extranjero. Muchos acompañaron a Nosotros, aún desde la oposición. Entre las fotografías que lució la redacción –recuerda Roberto Giusti como ejemplo de ello– se encontraba una de Leopoldo Lugones, su crítico severo, con esta singular dedicatoria: A  Nosotros,  mi  simpática  enemiga.
Se suspendió su publicación por segunda vez con la entrega número 299-300, en 1934, Bianchi y Giusti redactaron una partida de defunción manifestando el convencimiento de preferir desaparecer, antes que subordinar la revista a la lucha política partidista. Entonces desde los poderes públicos y no pocos de los estocados desde sus páginas, más que lamentar el hecho por obligado cumplido, se ocuparon de estimular su reaparición.
 Nosotros volvió a editarse en 1936. Esta época duró ocho años, hasta 1943. La muerte de Alfredo Bianchi, a fines de 1942, fue la razón de su desaparición. Ya enfermo, en mayo de 1939, Bianchi se retiró de la dirección. Como pérdida irreparable lo sintió Giusti y así lo expresó. Para él la enfermedad y posterior ausencia de Bianchi le restó a Nosotros el  alma.
No sería ilógico suponer que poco tiempo hubiera podido sobrevivir sin concesiones ante el cambio político nacional en cierne. Eso hubiera significado transformar lo que era Nosotros para ser otra cosa. En septiembre de 1943 apareció por última vez y antes dedicó el postrer número monotemático (el de abril-junio de ese año) a la figura de Bianchi.
Esta revista fue una empresa cultural que nada tuvo en común con la bohemia, si por tal se califica al desorden y la irregularidad. En cambio si se la asocia a las expresiones y costumbres libres, Nosotros siempre acogió a todas las propuestas. A tal punto llegó que propició grupos juveniles enfrentados a ella y así, con el correr del tiempo, lo más encontrado del espectro cultural se incorporó a su cauce. Nosotros no tuvo manifiestos propios, por eso publicó en sus páginas todos los que le fueron solicitados.
La vida de Nosotros fue acompañada con reuniones sociales pluralistas que al principio congregaron a unos pocos; después las mesas debieron ser largas. Estas reuniones le proveyeron un rico material y le acrecentaron el número de simpatizantes. Es frecuente encontrar en sus números los testimonios de banquetes en homenaje, almuerzos fraternales o almorzáculos, como le solían llamar sus organizadores en la intimidad, y recepciones a visitantes ilustres.
Alfredo Bianchi y Roberto Giusti dieron vida a esta empresa cultural independiente durante casi cuatro décadas, período en el cual se editaron 390 números, muchos de los cuales con carácter extraordinario y monotemático.
En la dirección  de la revista colaboró Julio Noé. Durante un tiempo Giusti se apartó de sus funciones y en su reemplazo Noé compartió la dirección. En calidad de secretarios de redacción, a Enrique Banchs, el primero, le sucedieron Emilio Suárez Calimano, Oscar Bietti, Julio Noé, Alfonso de Laferrere y Alejandro Castiñeiras.
Con el tiempo, Nosotros entró en la historia de la literatura argentina e hispanoamericana. Algunos de sus conductores y colaboradores asiduos se ocuparon de ella pormenorizando detalles en sus memorias, otros legaron sabrosos entretelones en sus divagaciones  y  anecdotarios.
Con posterioridad, esta revista comenzó a ser tema de estudio en monografías, incluida en ensayos de diversas disciplinas y analizada desde la técnica bibliográfica de manera insuperable por Elena Ardissone y Nélida Salvador, también fue especialmente antologada y hoy ocupa un lugar de preferencia en cuanto trabajo de conjunto aparece sobre el pensamiento argentino de las primeras cuatro décadas del siglo XX.
Aunque el propósito de los fundadores y conductores de Nosotros fue ofrecer la revista no sólo a todas las expresiones sino también a todas las disciplinas, éstas no están presente en la misma proporción.

Nosotros apareció subtitulada revista mensual de letras, arte, historia, filosofía y ciencias sociales, no obstante lo cual el ordenamiento de estas materias no guarda relación con la cantidad y extensión de los trabajos publicados sobre cada una de ellas. Lo aseverado se advierte después de consultar algunos de los 390 números editados.
Pero si todas las disciplinas del saber no están presentes en la misma proporción numérica y algunas no ocupan, por ello, el lugar originalmente asignado en el lema, que le sirvió de subtítulo a la revista, esto no significa que mondo y lirondo se deba soslayar el aporte de los otros quehaceres tratados en menos oportunidades.
En Nosotros, como medio periodístico de expresión cultural, las artes visuales no tuvieron especial resonancia ni igual atención en relación con otros temas que ocuparon un lugar de privilegio, salvo en el subtítulo donde van, junto con las otras artes, a continuación de las letras.
Pero si bien a las artes visuales no les corresponde estar entre los temas más tratados, al agrupar todos los trabajos referidos a ellas se comprueba que el aporte de Nosotros en la materia es significativo, habida cuenta de su calidad, cantidad y extensión. Esto obligó a espigar la totalidad de los números de Nosotros. Los resultados obtenidos podrán sorprender a muchos y llamará, sin duda, la atención de algún estudioso del tratamiento de las artes visuales en nuestro medio durante las primeras cuatro décadas del siglo XX, pues en lo producido sobre el tema no aparece mencionado adecuadamente la contribución de Nosotros. En cuanto a los panegiristas de esta revista, tampoco han tenido en cuenta la generosidad editorial en acoger sin límite el tema de las artes plásticas en sus páginas.
La confección de un asiento hemerográfico por cada publicación efectuada en Nosotros sobre artes plásticas, o temas interrelacionados con ellas, arrojó una suma que asciende a más de cuatrocientos asientos, correspondientes a ochenta y seis autores, integrado por artículos, traducciones, críticas, noticias y transcripciones.
Del total de asientos reunidos, cincuenta y cinco corresponden a trabajos sobre arte; cuarenta y dos son estudios y trece abordan períodos y estilos. Sobre historia del arte y la crítica, la suma asciende a veintiséis. La arquitectura se encuentra presente en nueve contribuciones. En cuanto a escultura aparecen veintisiete críticas sobre algún determinado escultor y cinco críticas referidas a muestras colectivas. Un solo estudio está dedicado a la caricatura. Para grabado sólo se debió confeccionar un asiento y tres sobre artistas que emplearon esa técnica. En cuanto a pintura y pintores en general el total de asientos llega a doscientos setenta y siete, entre los cuales ciento diez son críticas sobre exposiciones colectivas de pintura y ciento sesenta y siete están referidos a muestras individuales.
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Imagen: Tapa del número 120 de la revista Nosotros.