8 abr. 2011

Peatón enamorado


(De José Isaacson)

Y te encontré
el día inicial de mi destino
dispuesta a recibirme,
a entregarme lo que es mío y de todos
y de nadie.

Desde entonces soy tu ciudadano,
uno más
que se apresura y se detiene
sobre la trama y la urdimbre de tus calles.

Paso a paso fuiste guardando
la cumplida trayectoria
de mis días: uno mismo
ya construye
su derrumbe final e inevitable;
uno cree que suma y acumula
y sólo
va restando y va perdiendo;
uno cree que es dueño y es señor
y sólo es siervo,
engayolado y triste
de una esperanza siempre novia y traidora.

Cementerio de pasos
ya pisados,
las veredas acumulan
zigzagueantes recuerdos.

Cuando nosotros ya no estemos
quizá Alguien ordene
y explique.

Nada importará entonces
a este
peatón enamorado:
un hombre, entre muchos,
recorriéndote,
transitándote,
sumergido en tu aliento
y componiéndolo.

Tropezado peatón, indeciso transeúnte;
yo debía serlo, era mi destino:
desde un campo de linos
mi madre me trajo
para que yo fuera porteño;
y esta es mi ciudad y yo la quiero
aunque ella no me conozca:
es que todavía…
todavía no hemos sido presentados.
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Ilustración: "Casas", dibujo de Omar J. Blanco.