4 may. 2011

De chancletas tiradas y de grelas


(De Luis Alposta)

Del cruce entre pajperosi (cigarrillo en polaco) y papusa (mujer hermosa en lunfardo), se originó la voz papirusa, que quiere decir mujer joven, hermosa y, además, coqueta.
Hubo un tiempo, en las primeras décadas del siglo pasado, en que Buenos Aires tuvo el triste privilegio de convertirse en una de las principales plazas de la trata de blancas. Los “tratantes” solían reclutar pupilas entre las campesinas polacas, a las que raptaban, cuando no enamoraban y se casaban, para luego, una vez en el puerto de Montevideo o de Buenos Aires, dejarlas en manos de los rufianes o macrós, encargados éstos de “clasificarlas” y “distribuirlas”. Así fue como muchos porteños escucharon por primera vez pedir un cigarrillo en polaco.
Digamos de paso que la expresión tirar la chancleta encuentra su origen dentro del mismo ámbito. La pupila se asomaba al vestíbulo vestida con batón y sandalias. Por cada cliente que atendía debía descalzarse, tirando la chancleta. La frase en sentido lato, significa rendirse al acto sexual, capitular, entregarse.
Y de aquellas desdichadas, de las que se decía que eran mujeres alegres o de vida alegre, tal vez provenga la palabra grela como una deformación del adjetivo.
A mediados de la década del 70, este término recobró vigencia entre los adolescentes, pero esta vez con el significado de mugre, de suciedad, de gremu.
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Imagen: Pupila de un burdel. Foto de exapamicron.wordpress.com)
Tomado del libro: Mosaicos porteños (Marcelo Héctor Oliveri Editor, Bs. As., 2005.)