31 may. 2011

Edificios de la Ítalo


(De Héctor Ángel Benedetti)
 
Diseminados por diferentes barrios de la ciudad (Boca, Floresta, Puerto Madero, Mataderos, Coghlan, Recoleta, Palermo, Caballito, Barracas, Belgrano, Retiro…) y también del conurbano (Remedios de Escalada, Lanús, Piñeyro, Bernal, Quilmes…) existen alrededor de doscientas construcciones de estilo neomedieval, comúnmente catalogadas como románico-lombardas y sobre las cuales gravita, además, cierta inspiración florentina.
Remiten inequívocamente a un solo autor y a un solo propósito, pues si bien la mayoría de ellas son diferentes entre sí, tienen un poderoso común denominador estético que las hace claramente identificables. Eran las usinas, subusinas y subestaciones de la Compañía Ítalo-Argentina de Electricidad (CIAE), diseñadas por el arquitecto italiano Juan (Giovanni) Chiogna.
No se conoce mucho sobre la vida y las demás obras de este artífice. Sus edificios para la CIAE fueron habilitados en torno a 1915 y se diferencian mucho de los posteriores de la misma empresa, como la enorme Usina Doctor Carlos Givogri que está en Puerto Nuevo. Ésta se inauguró en 1933, su diseño pertenece a José Molinari y es de un art-déco monumentalista. Parece una basílica. No tiene nada que ver con el estilo de Chiogna.
La arquitectura industrial de este italiano fue, como dijimos, anterior y bien distinta. Se la reconoce de inmediato por sus muros de ladrillo a la vista, con arcos de medio punto o con arcos escarzanos en puertas y ventanas (muchas veces con la clave destacada), los arcos ciegos, los frisos con molduras, la heráldica de la empresa en escudos aplicados a las paredes, frontones con el nombre de la compañía grabado en letras elegantes, rosetones, tragaluces, almenas, caprichos decorativos y de vez en cuando una torre; todo, con líneas que nos recuerdan al siglo XII europeo.
La Usina Pedro de Mendoza, en avenida Don Pedro de Mendoza 501, fue la más grande e importante. Pero –recordémoslo– llegaron a existir casi doscientos edificios más chicos de estilo equivalente.
Damos las direcciones de algunos que han sobrevivido: Montevideo 919, Tres Sargentos 352, San Antonio 1077, Benito Pérez Galdós 37, Agrelo 3435, Wenceslao Villafañe 1247, José Aarón Salmún Feijóo 762, Enrique Finochietto 920, Gaspar Melchor de Jovellanos 1447, Uspallata 430, Méndez de Andés 1657, Chenaut 1983, Julián Álvarez 1714, Paraguay 4511, Gorostiaga 1673, Gorostiaga 2319, Asamblea 1468, Castañares 1079, Profesor Doctor Pedro Chutro 2510, José C. Paz 2901, Avenida de los Italianos 385, Avenida de los Italianos y Emma de la Barra, Calabria y Rosario Vera Peñaloza, Brasil 537/539, Benito Quinquela Martín 1366, Isabel La Católica al 2300, etcétera.
En 1979 la CIAE fue integrada a la empresa Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires (SEGBA) y en 1987 los edificios de Chiogna –que en su momento fueron funcionales, pero para esta época ya eran obsoletos para el abastecimiento de energía– fueron cedidos en forma gratuita a la Municipalidad, que no supo muy bien qué hacer con ellos.
Algunos se aprovecharon para otros fines; varios fueron vendidos a particulares; otros se demolieron, y otros directamente se abandonaron y en este estado continúan aunque estén declarados “edificios representativos” por la Dirección General de Patrimonio.
Entre los que pudieron recuperarse, citamos el caso emblemático de la gran usina de la Boca, hoy sede de la Sinfónica Nacional y de la Filarmónica de Buenos Aires.
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Imagen: Sub-usina de la CIAE en la calle Pinto 3379, barrio de Coghlan, Buenos Aires. (Foto rubderoliv).
Texto tomado de la revista online: Fervor x Buenos Aires.