21 oct. 2010

El “Colón”, cine y confitería


(De Arnaldo Ignacio A. Miranda)

“Mil novecientos veinte… ¡Época del café Colón,/ donde la barra en las noches venales/  sentada en la vereda para los carnavales/ a las máscaras sueltas fajaba del revés!”. Así le cantó Enrique Cadícamo en La Luna del bajo fondo memorando los gratos momentos vividos.
Situado en la intersección de José Gervasio Artigas y Rivadavia frente a la plaza, nació en la época del centenario de la Revolución de Mayo. La plaza –llamada primero 14 de Julio, luego de Flores y hoy Pueyrredón– aportaba un atractivo entorno para este comercio. Este era el sitio preferido por las familias para disfrutar de un delicioso paseo vespertino en las tardes estivales.
Anexo a esta confitería, sobre la calle Sud América –nombre antiguo de General Artigas– en el número 30 se encontraba el cine del mismo nombre. Su propietario, el señor Rocca, intentando captar público repartía bombones a los niños que asistían a las matinés. En los palcos del biógrafo también había refrescos y masas para quienes lo solicitaran. Una interesante referencia nos cuenta que hacia el año 1913, se instalaron mesas y sillas en la vereda por primera vez.
Jorge Alberto Bossio en su obra acerca del tema, tiene un recuerdo especial para el “Colón” al memorar la actuación del conjunto de “Pocholo”, apodo del músico Adolfo Alejandro Pérez y Gutiérrez. En este café, su orquesta reemplazó la tradicional guitarra por el piano en una decisión innovadora para los intérpretes de tango, actuando como pianista el señor Rossetti.
Hacia fines de la década del 40 se reunían en sus mesas un grupo de ex alumnos del Colegio “Mariano Moreno”, quienes habían egresado como bachilleres en 1931. Entre ellos había un comisario que era un tanto remiso a estas reuniones por razones de trabajo. Fue así, que con el objeto de contar con su presencia, sus amigos decidieron jugarle una broma un tanto pesada. Uno de ellos se trasladó hasta la seccional de policía a su cargo, fingiendo nerviosismo y preocupación, comunicándole que uno de sus amigos de la barra se hallaba en el “Colón” herido de bala en la frente, lo cual motivó que el comisario se trasladara de inmediato al lugar. Solo que al llegar se encontró con que todo era una farsa; la herida de bala en la frente, un pétalo de rosa color púrpura que simulaba la sangre; y el amigo herido en perfecto estado de salud.
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Imagen: Plaza Pueyrredón, más conocida como plaza Flores. (Circa 1940).
Tomado del libro: Buenos Aires. Los cafés. Sencilla historia, vol. 2, Edic. Turísticas. Bs. As., 2000.