17 oct. 2010

El bastón blanco


(De Ángel O. Prignano)

El uso del bastón blanco entre los ciegos fue difundido en nuestro medio a partir de una sugerencia del señor Juan Mario Fallótico, vecino del barrio de Flores. Presentó la idea mediante nota recibida en el seno de la comisión directiva de la Biblioteca Argentina para Ciegos, institución que tiene su sede en Lezica 3909. La presentación data del 18 de junio de 1931.
El bastón blanco había sido creado en Francia por Guilly d’Herbemont pocos meses antes, en febrero de aquel año. Es muy probable que Fallótico haya tomado conocimiento de su existencia a través de las radios de onda corta, a la que fueron tan afectos los porteños en otros tiempos. Así, entonces, propuso seguir ese ejemplo y “proveer a los ciegos de bastones blancos que, levantados al cruzar las calzadas y reconocidos por los conductores de vehículos, los salvaguardaran de los peligros del tráfico callejero”. La sugerencia fue aceptada por el Dr. Agustín C. Rebuffo en nombre de la BAC, entidad que presidía, y rápidamente fue puesta en práctica.
Años más tarde, a nuestro país le cupo la invención del bastón blanco desplegable y el semáforo para ciegos. Este último fue una idea de Mario Dávila, quien la patentó en 1983.
Si nos retrotraemos bastante en el tiempo, podemos comprobar que existe un valioso testimonio del uso del bastón blanco en los primeros años del siglo XVII: el cuadro La caridad, pintado en 1611 por el pintor del barroco italiano Bartolomeo Schedoni (Formigine, 1578 - Parma, 23-12-1615). Lo he visto en el Museo Capodimonte, de Nápoles, y forma parte de la Colección Farnese que allí se expone. La obra de Schedoni muestra a un ciego portando una vara larga y blanca.
Es probable que sólo se trate de una curiosidad, aunque no debemos desdeñarlo como un antecedente más de la historia de este tipo de utensilio con que se ayudan los ciegos de estos tiempos.
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Imagen: "La caridad", de Bartolomeno Schedoni.