14 sept. 2010

El monumento al Cid Campeador


(De Miguel Ruffo)

Buenos Aires tiene numerosos tesoros artísticos; entre ellos cuenta con uno de los monumentos ecuestres más grande entre los realizados por una mujer.
Nos estamos refiriendo al monumento al Cid Campeador, obra de la escultora norteamericana Ana Huntington (1876-1973), esposa de Archer Huntington fundador de la Sociedad Hispánica de América. Así como los poemas homéricos “La Ilíada” y “La Odisea” son parte de las tradiciones de los pueblos helénicos; como “La Chanson de Roland” lo es de los franceses o el “Martín Fierro” de los argentinos; “El Poema del Mio Cid” forma parte de las tradiciones más nobles y heroicas del pueblo español. Nos remite a la
centenaria lucha de los iberos y cristianos contra la presencia en lapenínsula de las huestes del dominio musulmán. El Cid Campeador sintetiza el valor del pueblo castellano, expresa un espíritu de combate, de caballería, de hidalguía, de catolicidad. En 1929 la colectividad española ofreció donar a la municipalidad de Buenos Aires una estatua en bronce del Cid Campeador. Años más tarde, el 13 de octubre de 1935 se inauguraba el monumento mencionado en el centro geográfico de la ciudad, en la intersección de las calles Honorio Pueyrredón, San Martín y Gaona. Se realizó un acto al que concurrieron las autoridades nacionales, municipales, centros de la colectividad española, el embajador de España y numeroso público. Entre los que hicieron uso de la palabra en la ceremonia inaugural se encontraba el historiador Ricardo Levene, quien señaló: “El Cid Campeador es símbolo representativo de la psicología de un pueblo y de valores superiores del espíritu humano. Su historia se identifica con la leyenda, porque su vida fue sobrehumana. Cronistas cristianos y cronistas musulmanes lo han juzgado desde puntos de vistas antagónicos; los unos como encarnación de la altiva independencia íbera y del heroísmo de su raza y los segundos como el aventurero que levantaba las gentes entre la hez de los moros, preocupado únicamente del mando y el botín [...] Dice el sabio español Ramón Menéndez Pidal en ‘La España del Cid’ (siglo XI) que es el monumento más duradero que el bronce erigido en su memoria, porque está hecho de verdad y severa justicia, que desde su mundo superior el Cid desciende para entrar con paso firme en el campo de la historia y afrontar serenamente este riesgo mayor que todos los peligros de la vida [...] La conquista de América fue popular como lo había sido la reconquista hispánica. La individualidad ejemplar de la nueva epopeya es como la del Cid, la que al frente de sus mesnadas o huestes sigue sus rutas ideales y avanza con la ley, la espada y la cruz [...] La revolución hispanoamericana de 1810, como la conquista de América y la reconquista peninsular, consumada tres siglos antes, señala la última etapa de un proceso de elaboración de las nacionalidades autónomas en el Nuevo Mundo [...] La hispanidad no fue nunca la concepción de la raza única e invariable, ni en la Península ni en América, sino por el contrario, la mezcla de razas, los pueblos diversos, que golpeaban en oleadas sobre el depósito subhistórico” (1). Si nos hemos detenido en el discurso de Levene es porque creemos que refleja con claridad meridiana el universo cultural de la burguesía terrateniente e industrial dominante en la década del 30: hispanismo, catolicidad, simbiosis de una “nueva raza” como resultado de los entrecruzamientos étnicos y culturales heredados del proceso inmigratorio. El monumento al Cid Campeador es una hermosa estatua de bronce, el pedestal está revestido con piedra traída de Burgos, cuna natal del Cid. Es el monumento del héroe de la Edad Media de España. En él se quería expresar la continuidad cultural que atravesaba la Reconquista Ibérica, la Conquista de América y la Revolución de 1810, interpretada ésta como un movimiento de lealtad a la España borbónica ocupada por Napoleón.
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(1) “La Nación”, 14 de otubre de 1935.
Monumento al Cid Campeador emplazado en el encuentro de las avenidas Gaona y Dr. Honorio Pueyrredón. (Foto tomada de taringa.net)